Hablemos sobre: el amor propio
“Todo empieza contigo.”
La frase mas repetida cuando se habla de amor propio. La vemos en posts, en libros, en frases bonitas. Y sí… es verdad. TODO EMPIEZA CONTIGO.
Pero casi nadie nos explica cómo empezar.
¿Cómo construyes una relación contigo si nunca viste a alguien priorizarse sin culpa?
¿Cómo aprendes a cuidarte sin sentir que estás siendo egoísta?
¿Cómo se empieza cuando creciste sobreviviendo en lugar de habitándote?
El amor propio suena hermoso, son dos palabras que juntas parecen suaves, calidas y luminosas. Las usamos para hablar de merecimiento, de empoderarnos, de tratarnos bonito, de consentirnos, de hacernos skincare y repetir afirmaciones frente al espejo, de “darnos ese gustito porque lo valemos”. Y claro que sí… eso también es parte del camino.
Pero a veces olvidamos que no siempre se siente bonito.
A veces incomoda, rompe estructuras , te mueve el piso.
A veces duele.
Es terminar una relación que ya no te sostiene, dejar dinámicas familiares que aprendiste a normalizar, poner límites que nunca te atreviste a poner, atravesar lo que incomoda, tener conversaciones difíciles, es elegir tu bienestar por encima del placer inmediato. Es mirarte de frente y decir: “ok… aquí también el culpable soy yo”. Es reconocer que no todo lo que te ha dolido vino de afuera.
Y reconocer que no todo lo que “me hace bien” es amor propio, muchas veces es el ego disfrazado de autocuidado. El que busca validación, placer rápido, el que quiere evitar toda emoción incómoda a toda costa.
Porque en realidad el amor propio suele ser mas incomodo que cómodo.
Es empujarte a ser congruente, entre lo que dices que mereces y lo que permites. Es también disciplina amorosa, cumplir las promesas que te haces, aunque nadie esté mirándote.
Implica dejar hábitos , dejar de romantizar lo que te hiere y asumir la responsabilidad emocional de lo que te sucede.
Implica elegir mirar la parte no tan bonita de ti mismx, sin esconder aquello que te avergüenza, sin rechazar y juzgar aquellas partes de ti que todavía están aprendiendo.
Implica quedarte cuando descubres algo de ti que no te gusta y eliges abrazar tu humanidad completa.
El amor propio no es buscar estar cómodos en la perfección.
Es honestidad brutal y compasiva al mismo tiempo.
Y eso a veces se siente como un apapacho pero otras veces duele mucho.
Aun asi cada vez que eliges no abandonarte, cada vez que decides mirar en lugar de huir, cada vez que te sostienes en medio del proceso… es verdadero amor propio.
Tal vez hoy la pregunta no sea:
“¿Qué cosa bonita voy a hacer por mí?”
Tal vez sea:
¿Qué parte de mí estoy evitando mirar?
Todo empieza contigo, sí.
Pero no empieza desde elegirte siempre en tu mejor versión.
Empieza desde una decisión mucho más simple y mucho más valiente:
Elegir mirarte de la forma mas cruda y desnuda posible
Y cuando decides quedarte contigo — incluso en la incomodidad —
empiezas, poco a poco, a habitarte como hogar, con tus luces y tus sombras.
Y eso… también es amor.
De mi latido al tuyo🌿✨