“La gratitud es una forma de mirar el mundo”
Cuando hago ceremonias, la gratitud siempre aparece primero. Antes de pedir, antes de soltar, antes de intencionar. Primero se agradece.
Se agradece a los rumbos, a la tierra que sostiene, al cielo que guía, al agua que limpia, al fuego que transforma, a los ancestros, a lo visible y a lo invisible, a todo lo que camina con nosotros aunque no siempre lo veamos.
Y esto tiene una razón profunda:
cuando agradeces, recuerdas que no estás solx,
que hay fuerzas amorosas sosteniéndote todo el tiempo.
Y cuando recuerdas eso, el corazón se acomoda en su lugar correcto: la humildad… y la confianza.
Para los pueblos de tradición tolteca, la vida no se trata de controlar lo que sucede, sino de aprender a relacionarnos con la energía de lo que sucede. Y la gratitud es una de las formas más poderosas de hacerlo.
La sabiduría tolteca nos recuerda algo muy importante: no vemos la realidad como es, vemos la realidad como somos. Y por eso, una persona que vive en gratitud habita un mundo distinto y su manera de relacionarse con la vida es diferente……. amorosa.
Cuando agradeces, dejas de mirar desde la carencia y comienzas a mirar desde la abundancia. Tu mente cambia la interpretación,
pero también cambia tu energía.
Agradecer no cambia lo que pasó, pero cambia desde dónde lo sostienes… y eso lo transforma todo.
Es un acto de presencia.
La gratitud te trae al aquí y al ahora, y el presente es el único lugar donde la vida realmente está ocurriendo.
En el camino espiritual se dice que lo que piensas y lo que dices es energía creadora.
Por eso, agradecer también es una forma de hablarle a la vida,
de decirle:
Sí veo.
Sí recibo.
Sí reconozco.
Y aquello que se reconoce, crece.
La gratitud es medicina.
Porque una persona agradecida no vive en guerra con la vida. Y cuando dejas de pelear con la vida, la energía que usabas para resistir se convierte en energía disponible para crear, amar, sanar y caminar con más conciencia.
La gratitud abre caminos.
La gratitud suaviza el corazón.
La gratitud acomoda el alma.
La gratitud transforma la energía porque te transforma a ti.
Y cuando tú cambias,
tu manera de mirar,
de hablar,
de amar,
de vivir… también cambia.
Y entonces, lo que cambia
no es solo tu vida.
Lo que cambia…
es tu mundo.
De mi latido al tuyo,